
En las conversaciones se producen de todo un poco: Preguntas, respuestas, acuerdos -cuando se opina o piensa lo mismo-, desacuerdos -cuando no se piensa de la misma manera-,…
Vamos entonces a seguir ciertas normas, muy recomendables, para mejorar nuestras conversaciones:
- Antes de hablar, pensemos bien lo que vamos a decir.
- Escuchemos atentamente a nuestros compañeros y compañeras.
- Respetemos el turno de palabras.
- Permitamos que los demás también participen en la conversación.
- Nuestras respuestas y preguntas deben ser adecuadas al tema de conversación.
- Si somos amables y simpáticos, estaremos mostrando lo mucho que valemos. La amabilidad en la conversación es lo que nos distingue y consiste en dar las gracias, pedir disculpas por las molestias, felicitar a los demás, no reírse de las desgracias o incidentes que le ocurren, conversar con sonrisa natural y agradable, saludar y despedirse…Dialogar con naturalidad.
- Tenemos que saber que los gestos nos ayudan a comunicarnos mejor cuando conversamos. Los gestos con las manos y la cara no deben ser exagerados sino sencillos para ayudar a explicar mejor lo que decimos. Hay gestos muy desagradables que no debemos practicar porque son groseros y de mal gusto.
- Nuestro hábitos son importantes también para la comunicación: Higiene adecuada, con uñas y manos limpias, no morderse las uñas, evitar el escupir, eructar, meterse el dedo en la nariz; los estornudos no deben duchar a nadie, debemos ponernos las manos delante al toser y estornudar, sonarnos suavemente con el pañuelo.
- Si nuestros gestos y nuestros hábitos son correctos, mejoramos nuestra imagen y nos sentiremos más a gusto con nosotros mismos.
- A nuestros amigos y amigas les gustarán nuestros modales y nos será más fácil comunicarnos con ellos:
- Debemos ser respetuosos con los demás aunque no estemos de acuerdo, sin descalificar a nuestros amigos o compañeros.
- Hablemos con un volumen de voz no muy elevado.
- Podemos elogiar a los demás por aquello que han dicho que nos parece adecuado.
- Hablemos tranquilamente sin prisas.
- Miremos a los ojos, miremos de frente a quien estemos hablando.
- Tengamos unas posturas del cuerpo natural, sin posiciones “raras”.
- Pongámonos a una distancia adecuada, ni muy cerca ni muy separado de quien habla.
- Tengamos en cuenta que, con respuestas que “no fastidien”, nos relacionamos mejor y que también tenemos derecho a que nos traten con buenos modales.

Seguro que tenemos alguna buena habilidad en la conversación: ¿Cuál es? Seguro que algunas veces evitamos decir tonterías en una conversación: ¿Cuándo?
Si alguna vez cometemos algún fallo en una conversación, no nos pongamos tristes por ello, es más importante que nos demos cuenta e intentemos mejorar.

Debemos considerar que “Nuestra Opinión” siempre es importante en una conversación.
Sigamos pensando…
¿Qué comportamientos, en la conversación, queremos mejorar o cambiar?
Vamos a proponérnoslo y practiquémoslo durante algunos días, en un principio, y luego lo haremos sin darnos cuenta. Incluso podemos anotar en un recuadro cómo funcionó.
Seguro que sí, que obtendremos muy buenos resultados, un gran éxito, sobre todo vosotros, los más jóvenes, que todavía estáis en una edad en que es más fácil corregir los errores y en la que todo lo que os propongáis, lo conseguiréis. Nosotros, los mayores, aún estamos a tiempo, con mucha más dificultad pero… ¿y la satisfacción de lograrlo?, satisfacción por nosotros –no hay que ser tan altruistas- y por todos los niños y jóvenes con los que nos relacionamos.
(*) En Arándiga Vallés, Antonio. ”Programas de refuerzo de las habilidades sociales I y II”. - Madrid: EOS, 1994.
No hay comentarios:
Publicar un comentario